Pregunta

Publicación online en torno al cine y la música
Fin a la palidez
Yearling es el segundo trabajo de Orcas, que en 2012 entregaron un sólido debut coronado por algunos temas mecidos por la inmovilidad y la calma mental absoluta. Si en aquel entonces estábamos ante un ambient tan delicado como sutil, en este segundo disco imprimen algo más de ritmo en unas canciones que siguen sin perder el buen hacer pero que transitan otro territorio sonoro.
De alguna forma, estamos ante un disco mucho más directo en sus sonidos, más convencional en los instrumentos que recoge también y, por decirlo simplemente, un trabajo más convencional que el debut del grupo. Pese a que en su recta final incluya canciones que recuerden al debut, estamos ante un sonido más fuerte, que ataca incluso en determinados pasajes. Si su sonido podía calificarse de suave en exceso, esa palidez ha desaparecido en Yearling.

Orcas se acercan hacia un pop más genérico sin que esto signifique algo negativo. Tan sólo se echan en falta canciones con la suficiente entidad como las que incluía el debut y que no tienen una continuación en este trabajo, más diluido en cuanto a los temas. La accesibilidad no se traduce en encontrar un éxito pese a que la potenciación de la voz pretenda tal vez acercarse a un mayor número de público.

Fin a la palidez

Yearling es el segundo trabajo de Orcas, que en 2012 entregaron un sólido debut coronado por algunos temas mecidos por la inmovilidad y la calma mental absoluta. Si en aquel entonces estábamos ante un ambient tan delicado como sutil, en este segundo disco imprimen algo más de ritmo en unas canciones que siguen sin perder el buen hacer pero que transitan otro territorio sonoro.

De alguna forma, estamos ante un disco mucho más directo en sus sonidos, más convencional en los instrumentos que recoge también y, por decirlo simplemente, un trabajo más convencional que el debut del grupo. Pese a que en su recta final incluya canciones que recuerden al debut, estamos ante un sonido más fuerte, que ataca incluso en determinados pasajes. Si su sonido podía calificarse de suave en exceso, esa palidez ha desaparecido en Yearling.

Orcas se acercan hacia un pop más genérico sin que esto signifique algo negativo. Tan sólo se echan en falta canciones con la suficiente entidad como las que incluía el debut y que no tienen una continuación en este trabajo, más diluido en cuanto a los temas. La accesibilidad no se traduce en encontrar un éxito pese a que la potenciación de la voz pretenda tal vez acercarse a un mayor número de público.

hace 38 minutos
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Dolan en la huida

Regresa Xavier Dolan con una nueva película, esta vez alejado del amateurismo de sus inicios, pero manteniendo ciertos tics ya identificativos de su cine. De nuevo, se atreve con una historia extrema como ya hiciera en su anterior película, Lawrence Anyways. En esta ocasión, el director se mete en la piel de un personaje al límite que acude al funeral de su pareja sin haber conocido a su familia política previamente. Estos desconocen la orientación sexual de su familiar perdido. Un buen punto de partida en el que Dolan se deshace de su mundo pop para hacer una película mucho más oscura. Un drama psicológico que también desatiende con rotundidad las expectativas del espectador para llevarlo por un camino que escapa a cualquier atisbo de razón.

La cuarta película de Xavier Dolan supone una separación algo más clara de sus obras anteriores. Si ya con su anterior película había un intento de desprenderse y hacer un cine más serio, Tom à la Ferme supone una clara huida al mismo tiempo que un paso adelante. A pesar de que suponga la vuelta de Dolan como intérprete, claramente la peor decisión que ha tomado, ya que su capacidad interpretativa desluce por completo la película. Ya demostró en Lawrence Anyways que sus películas adquieren una dimensión más creíble cuando no aparece como actor.

Retomando el argumento de la película, Tom se introduce en una granja de la familia de su pareja para ir al funeral de este. Allí se da cuenta de que la madre no sabe nada y el hermano le obliga a entrar en la mentira y a quedarse con ellos. Tom se deja llevar tanto que incluso llega a introducir a la supuesta novia que estaban manteniendo como elemento extra para encubrir la homosexualidad del fallecido.

Tras una primera parte de maestría en la narración, convenciendo por completo y llegando hacia un punto de angustia realmente único, Dolan opta por transitar un terreno más desconocido, movido tal vez por el sentimiento de pérdida y sustitución en el que se encuentra sumido el personaje, motivado por la curiosidad de conocer a la familia política que nunca pudo llegar a conocer más que por la lógica o las señales, suficientes en la primera noche de la necesidad de una huida.

hace 2 días
5 notas
No más pureza
Pure X son uno de esos grupos de perfil bajo que no destaca especialmente por la coherencia de sus álbumes ni tampoco por ofrecer canciones que podrían calificarse como hits, pero saben construir un sonido lo suficientemente sólido y constante que genera un estado melancólico perfecto en el que adentrarse. De esa misma forma comienza el que es ya su tercer álbum, Angel. Un disco que comienza con un tema delicado y calmado, “Starlight” y que sorprende por un sonido mucho más pulido y menos neblinoso. Siguen presentes los riffs perezosos que dirigen las melodías de las canciones, pero también muestran una mayor apertura en sus intenciones.
Es indudable que Angel es un trabajo mucho más accesible que Crawling Up the Stairs, igual que ese lo era de Pleasure. A cada nuevo trabajo el grupo opta por deshacerse de los elementos crípticos que se le pueden atribuir y sonar más directos. En cualquier caso, aún no han perdido el potencial que embelesa al oyente entre melodías calmadas y suaves.
La aparición de nuevos sonidos no les sienta del todo mal, abriendo las puertas hacia otros intereses alejados del shoegaze, incluso hacia un pop más relajado en la fresca “Every Tomorrow”. Lo que sí queda claro es que han perdido la capacidad de generar melodías en las que quedarse atrapado. Si en Pleasure había unos cuantos temas que podrían calificarse como tal, como “Dream Over”, ya en Crawling Up the Stairs tan sólo aparecía uno, el tema principal de ese trabajo, “Someone Else”, una deliciosa canción que se mecía libre en su propia melodía.
El problema principal de Pure X sigue presente en este nuevo trabajo. No es otro que la monotonía. Sus trabajos se mantienen siempre en una misma línea, sin cambios notables que los mantengan más despiertos o mostrando otras facetas de la banda.

No más pureza

Pure X son uno de esos grupos de perfil bajo que no destaca especialmente por la coherencia de sus álbumes ni tampoco por ofrecer canciones que podrían calificarse como hits, pero saben construir un sonido lo suficientemente sólido y constante que genera un estado melancólico perfecto en el que adentrarse. De esa misma forma comienza el que es ya su tercer álbum, Angel. Un disco que comienza con un tema delicado y calmado, “Starlight” y que sorprende por un sonido mucho más pulido y menos neblinoso. Siguen presentes los riffs perezosos que dirigen las melodías de las canciones, pero también muestran una mayor apertura en sus intenciones.

Es indudable que Angel es un trabajo mucho más accesible que Crawling Up the Stairs, igual que ese lo era de Pleasure. A cada nuevo trabajo el grupo opta por deshacerse de los elementos crípticos que se le pueden atribuir y sonar más directos. En cualquier caso, aún no han perdido el potencial que embelesa al oyente entre melodías calmadas y suaves.

La aparición de nuevos sonidos no les sienta del todo mal, abriendo las puertas hacia otros intereses alejados del shoegaze, incluso hacia un pop más relajado en la fresca “Every Tomorrow”. Lo que sí queda claro es que han perdido la capacidad de generar melodías en las que quedarse atrapado. Si en Pleasure había unos cuantos temas que podrían calificarse como tal, como “Dream Over”, ya en Crawling Up the Stairs tan sólo aparecía uno, el tema principal de ese trabajo, “Someone Else”, una deliciosa canción que se mecía libre en su propia melodía.

El problema principal de Pure X sigue presente en este nuevo trabajo. No es otro que la monotonía. Sus trabajos se mantienen siempre en una misma línea, sin cambios notables que los mantengan más despiertos o mostrando otras facetas de la banda.

hace 3 días
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Estética y patetismo

Comparado de manera acertada con el primer Xavier Dolan, joven director que en sus primeras películas recurrió a la copia para suplir sus carencias, Yann Gonzalez recuerda mucho a esas primeras películas de Dolan recordando a diversos cineastas, por ejemplo, Fassbinder, por decir alguno evidente. Más allá de la edad y de las pretensiones de sus películas, también presentan diferencias que hacen que Dolan resulte mucho más interesante ya que Gonzalez se pierde en su propia puesta en escena.

El debutante tiene un especial interés por crear un universo personal basado en la estética de las localizaciones así como los personajes que, de tan perfilados, parecen ser simples maniquíes. La historia de Les Rencontres D’Après Minuit nos sitúa en un apartamento del que apenas sale la cámara. A ese apartamento van llegando una serie de personajes histriónicos al mismo tiempo que patéticos para una orgía, pero antes de eso, cada uno cuenta su particular historia a cada cual más exagerada y ridícula hasta llegar a la del trío que organiza el encuentro, indescriptible.

Tras un inicio atractivo y una estética poderosa, como esa jukebox sensorial que sirve de excusa para introducir una canción de John Maus o la banda sonora escrita por M83, Les Rencontres D’Après Minuit se pierde entre el erotismo simple y el patetismo de cada una de las conversaciones. Tanta grandilocuencia como parece exigir la cinta se va desinflando a medida que queda claro que el parloteo constante no llega a nada más que epatar.

hace 4 días
3 notas

Violencia y relaciones de clase

Presentada en la edición 2013 del festival de Cannes, A Touch of Sin es una violenta y cruda película sobre los estratos sociales marginales de la sociedad China, así como problemas que critican desde el trabajo en fábricas de ropa hasta una relación extramatrimonial complicada.

Uno de los temas que aparece en cada uno de los segmentos es la opresión a la que se ven sometidos los protagonistas frente a los poderosos. Tanto en la primera historia, en la que un trabajador ve como sus protestas ante la empresa para la que trabaja no llegan a ningún sitio. El director de la compañía, antiguo compañero de colegio, podría llamarse un triunfador listo con buena cara hacia fuera pero solucionando los problemas de una manera sucia. El desenlace de esa primera historia golpea de lleno en el centro de la película, la violencia explícita y siendo un catalizador de la única salida que les queda a los personajes. En el tercer segmento, en el que una recepcionista sufre el acoso de un cliente que cree que su dinero puede comprar cualquier cosa. En una secuencia memorable, acaba por acuchillarlo y huye ensangrentada y con el arma aún bien sujeta en la mano.

Finalmente, la película de Jia Zhangke sorprende por ese uso tan directo de la violencia que, unido al lugar del que proviene, la china moderna, aún entre la tradición y la falta de escrúpulos de unos cuantos, hacen que A Touch of Sin resulte altamente interesante pese a que, su estructura a modo de episodios haga que no lleguen a estar justificados los distintos segmentos de la cinta. Más allá de la violencia, no parece haber ningún punto común a las historias que cuentan, eso sí, realidades exageradas que suceden en China.

hace 1 semana
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Otra partida incierta
Una Noche, el debut de Lucy Mulloy guarda muchas similitudes con otra película recientemente estrenada en las pantallas españolas, La Partida de Antonio Hens. En ambas la prostitución y las malas condiciones de vida sirven de telón de fondo para ofrecer una misma visión acerca de los deseos cubanos por emigrar. Curiosamente, en ambas también aparece la cuestión homosexual, aunque en Una Noche sea mucho más sutil. Por supuesto hay diferencias, en la película de Mulloy, se apuesta por ofrecer un enfoque más centrado en la preparación de la huida, mientras que en La Partida se trata más de un deseo lejano de huir sin establecerlo de manera clara. En este sentido, se acerca al espectáculo-documental €urovisions de Farah Rahman, Karol Rakowski, Noriko Okaku y Malaventura, presentado en la edición número 16 del festival Zemos98, en el que se ofrece una visión directa de la realidad migratoria hacia Europa desde los ojos de sus protagonistas. Una Noche sigue un camino semejante aunque aplicado a otra realidad y dentro de los ritmos de una película de ficción
Así, pese a algunos fallos narrativos que rompen la dinámica de la película en algunos momentos, se trata de una película que introduce por completo al espectador en su universo y que funciona por completo. Más en su primera mitad, en la que los preparativos del viaje y la crítica al sistema cubano está en un primer plano. La segunda parte, mucho más impactante al exponer el modo de huida, se adhiere más a ciertas reglas genéricas, aunque igualmente funciona, al igual que un final que no por previsible resulta menos chocante.

Es cierto que la película podría adherirse a la propaganda americana contraria a Cuba pero al mismo tiempo trata de documentar una realidad conocida. Los argumentos que se esgrimen son algo básicos, pero la película no busca esgrimir un análisis complejo de la situación cubana y, finalmente, es un logro en su función de drama social sobre emigración.

Otra partida incierta

Una Noche, el debut de Lucy Mulloy guarda muchas similitudes con otra película recientemente estrenada en las pantallas españolas, La Partida de Antonio Hens. En ambas la prostitución y las malas condiciones de vida sirven de telón de fondo para ofrecer una misma visión acerca de los deseos cubanos por emigrar. Curiosamente, en ambas también aparece la cuestión homosexual, aunque en Una Noche sea mucho más sutil. Por supuesto hay diferencias, en la película de Mulloy, se apuesta por ofrecer un enfoque más centrado en la preparación de la huida, mientras que en La Partida se trata más de un deseo lejano de huir sin establecerlo de manera clara. En este sentido, se acerca al espectáculo-documental €urovisions de Farah Rahman, Karol Rakowski, Noriko Okaku y Malaventura, presentado en la edición número 16 del festival Zemos98, en el que se ofrece una visión directa de la realidad migratoria hacia Europa desde los ojos de sus protagonistas. Una Noche sigue un camino semejante aunque aplicado a otra realidad y dentro de los ritmos de una película de ficción

Así, pese a algunos fallos narrativos que rompen la dinámica de la película en algunos momentos, se trata de una película que introduce por completo al espectador en su universo y que funciona por completo. Más en su primera mitad, en la que los preparativos del viaje y la crítica al sistema cubano está en un primer plano. La segunda parte, mucho más impactante al exponer el modo de huida, se adhiere más a ciertas reglas genéricas, aunque igualmente funciona, al igual que un final que no por previsible resulta menos chocante.

Es cierto que la película podría adherirse a la propaganda americana contraria a Cuba pero al mismo tiempo trata de documentar una realidad conocida. Los argumentos que se esgrimen son algo básicos, pero la película no busca esgrimir un análisis complejo de la situación cubana y, finalmente, es un logro en su función de drama social sobre emigración.

hace 1 semana
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Mucho más que una comedia
Lo peor de Les garçons et Guillaume, à table! es el histrionismo de su protagonista múltiple y director, Guillaume Gallienne, actor que se come la cámara y la invade con solo estar en el plano pero que resulta al mismo tiempo algo cargante. Eso sí, no le faltan buenas ideas narrativas para meterse al espectador en el bolsillo y darle la vuelta a una historia de orientación sexual promovida por la propia familia, que asume y fomenta una actitud incluso transgénero en su hijo. Nada más hace falta echar un vistazo al título de la película, suficientemente poderoso y claro.
A partir de la comedia, los gags constantes y también sí, los tópicos fáciles, Gallienne consigue dar una vuelta de tuerca a los estereotipos relativos a la orientación sexual. Es una película muy fresca y sorprendente desde el propio método al que recurre, el monólogo interior resulto mediante la propia interpretación desdoblada del protagonista y su madre.

Lo más interesante de esta laureada película es su estudio de la conducta del entorno y como este interfiere de manera directa a la hora de establecer la personalidad de una persona. Bastan tan solo miradas de desaprobación o comentarios ligeros para ello. La carga de humor es una excusa para contar algo mucho más serio y trascendente.

Mucho más que una comedia

Lo peor de Les garçons et Guillaume, à table! es el histrionismo de su protagonista múltiple y director, Guillaume Gallienne, actor que se come la cámara y la invade con solo estar en el plano pero que resulta al mismo tiempo algo cargante. Eso sí, no le faltan buenas ideas narrativas para meterse al espectador en el bolsillo y darle la vuelta a una historia de orientación sexual promovida por la propia familia, que asume y fomenta una actitud incluso transgénero en su hijo. Nada más hace falta echar un vistazo al título de la película, suficientemente poderoso y claro.

A partir de la comedia, los gags constantes y también sí, los tópicos fáciles, Gallienne consigue dar una vuelta de tuerca a los estereotipos relativos a la orientación sexual. Es una película muy fresca y sorprendente desde el propio método al que recurre, el monólogo interior resulto mediante la propia interpretación desdoblada del protagonista y su madre.

Lo más interesante de esta laureada película es su estudio de la conducta del entorno y como este interfiere de manera directa a la hora de establecer la personalidad de una persona. Bastan tan solo miradas de desaprobación o comentarios ligeros para ello. La carga de humor es una excusa para contar algo mucho más serio y trascendente.

hace 1 semana
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Fin de una etapa
Oh Boy comparte su temática con Frances Ha, la maravillosa película de Noah Baumbach y Greta Gerwig. Semejanzas que van más allá del uso del blanco y negro y ese vistazo descarado a la Nouvelle Vague. Se trata del mismo tono preocupado y algo depresivo que se transmite a partir de dos personajes perdidos y a los que se les acaban las oportunidades de mantener la misma vida de estudiantes y provisional. El protagonista de Oh Boy acaba de mudarse, no tiene ni un solo euro y tiene que empezar a pensar en una hacer algo con su vida cuando el grifo de su padre se ha cortado.
El problema está, claro, en que tras la fase de estudios no terminados, debería tener algo claro y seguro, algo que para el protagonista es imposible, que por otro lado ve como su planteamiento vital se ha visto zanjado en el transcurso de un único día.
Pese a que esta sea la trama de base de la película, Jan Ole Gerster recurre a la comedia agridulce a partir de situaciones incómodas para el protagonista. El enredo es aprovechado para mostrar una faceta algo alejada de la ciudad de Berlín y de distintos habitantes que aparecen, desde un vecino patético y solitario hasta una excompañera del colegio insegura, situaciones hilarantes pese a ser algo forzadas. En el fondo, Oh Boy no es más que una película en la que todo lo que puede salir mal, lo hará.

En definitiva, un enfrentamiento entre una persona a la que se le exige su incorporación al modo de vida habitual de la sociedad frente a un cierto pasotismo que esconde una parálisis por la falta de soluciones, pero también de ganas.

Fin de una etapa

Oh Boy comparte su temática con Frances Ha, la maravillosa película de Noah Baumbach y Greta Gerwig. Semejanzas que van más allá del uso del blanco y negro y ese vistazo descarado a la Nouvelle Vague. Se trata del mismo tono preocupado y algo depresivo que se transmite a partir de dos personajes perdidos y a los que se les acaban las oportunidades de mantener la misma vida de estudiantes y provisional. El protagonista de Oh Boy acaba de mudarse, no tiene ni un solo euro y tiene que empezar a pensar en una hacer algo con su vida cuando el grifo de su padre se ha cortado.

El problema está, claro, en que tras la fase de estudios no terminados, debería tener algo claro y seguro, algo que para el protagonista es imposible, que por otro lado ve como su planteamiento vital se ha visto zanjado en el transcurso de un único día.

Pese a que esta sea la trama de base de la película, Jan Ole Gerster recurre a la comedia agridulce a partir de situaciones incómodas para el protagonista. El enredo es aprovechado para mostrar una faceta algo alejada de la ciudad de Berlín y de distintos habitantes que aparecen, desde un vecino patético y solitario hasta una excompañera del colegio insegura, situaciones hilarantes pese a ser algo forzadas. En el fondo, Oh Boy no es más que una película en la que todo lo que puede salir mal, lo hará.

En definitiva, un enfrentamiento entre una persona a la que se le exige su incorporación al modo de vida habitual de la sociedad frente a un cierto pasotismo que esconde una parálisis por la falta de soluciones, pero también de ganas.

hace 1 semana
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Lo que oculta lo creíble

Del director de Paradise Now llega Omar, una película que de nuevo tiene la guerra entre palestinos e israelíes como punto de partida para narrar la vida de un grupo de palestinos que deciden formar parte de la lucha armada. Entre escaladas sin protección por el famoso muro levantado por Israel y persecuciones entre los callejones de Cisjordania, Omar pone de manifiesto un estado de absoluto control por parte del Ejército israelí, mucho mejor preparado y organizado que recurre a la astucia y la manipulación para conseguir sus objetivos. Finalmente, no parece quedar otra alternativa a los palestinos que entrar dentro de esa venganza a un nivel mucho menor que la israelí.

Pero eso no es únicamente la película de Hany Abu-Assad. De una manera más sutil, la cinta cuenta lo que reside en un segundo plano y es consecuencia de todo lo que les sucede a los personajes de la película frente a ese férreo control y la amenaza de ser descubiertos. El estatus de colaborador sobrevuela en las relaciones entre palestinos.

Finalmente, lo más interesante de Omar es el modo en el que la credibilidad de comentarios, rumores, datos que no se han obtenido de primera mano influyen en los acontecimientos, hasta el punto de que una falsa idea pueda ensuciar para siempre algo que no tenía ni un solo atisbo de duda en el primer momento.

Retomando la trama principal de la película, Omar no pretende más que mostrar una realidad no del todo desconocida en el cine que, sin esquivar responsabilidades de las dos partes, denuncia las tácticas y arbitrariedad del bando israelí.

hace 17 horas
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Autobiografía y detalle

L’Image Manquante es una película única por muy diversos motivos. Empezando por la propia historia autobiográfica del director que sirve de motor para hablar de los años oscuros de Camboya. Se trata de una perspectiva diferente del régimen de Pol Pot, en primera persona y reconstruyendo la propia historia familiar que fue pero también la que nunca pasó. Rithy Panh insiste en esa imagen que falta, el periodo no vivido a causa del régimen de los jemeres rojos y las consecuencias directas que tuvo en la población. A partir de detalles concretos, con la credibilidad directa que aporta el propio testimonio del director, L’Image Manquante consigue llegar mucho más lejos que lo haría cualquier documental al uso. Ese dotar de una historia personal a lo que se denuncia, yendo más allá de la memoria histórica es otro de los éxitos de la película dePanh, ganadora de la sección Un Certain Regard del festival de Cannes.

Por supuesto, la apuesta artística de la cinta al prescindir de las formas tradicionales del documental pero también de cualquier testimonio narrado de manera directa sorprende, así como la elección de pequeñas figuras decoradas que, inmóviles pero altamente expresivas, consiguen transmitir la sensación de actores reales en los diferentes hechos narrados. El cuidado en los decorados, en cada una de las figuras que la cinta muestra como son talladas, así como el material de archivo que sirve para contrastar con la versión oficial al mismo tiempo que para matizarlo y que este se vea de una forma diferente, hacen que nos encontremos ante una película única y poderosísima. Mucho más que un documental pero también mucho más que una película.

hace 2 días
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Breve pero intenso
Con una propuesta minimalista a base de un ukelele, una batería y voces, Hardcute Ukelele editan su primer larga duración, aunque lo de larga sea bastante relativo ya que En lo Más Alto no llega a los veinte minutos, igual que sus efectivos conciertos. La premisa de la que parten también es sencilla, versionar canciones míticas como “Somewhere Over the Rainbow”, que da nombre al título del disco. Canciones como “Mi Novio Ha Vuelto”, que en el disco ha perdido la fantástica introducción con la que la presentaban en la maqueta, o “Baby” quedan transformadas por completo al traducirlas al español, recurriendo al humor potenciado por la particular forma de entonar del dúo. 
Al mismo tiempo, la propuesta tiene algo que la hace especialmente fresca y disfrutable, ya sea por el tono sin artificios, la elección de las canciones o que esa escasa duración haga que se desee mucho más.

Prácticamente, todas las canciones ya eran conocidas ya sea por la maqueta, con un sonido más sucio, grabaciones en el divertido canal de Youtube del dúo o en los conciertos en los que “El Ciclo de la Vida”, canción que también cierra el disco. Las diferencias están en la producción de Raúl Pérez en La Mina. Frente a lo directo de la maqueta, con unas voces lejanas y una inspiración más punk, el sonido que muestran aquí está mucho más pulido, potenciando las voces, reduciendo el primer plano de la batería y respetando al máximo el sonido del ukelele. En general, se mantiene intacto el encanto del proyecto y continúa dejando con ganas de más. 

Breve pero intenso

Con una propuesta minimalista a base de un ukelele, una batería y voces, Hardcute Ukelele editan su primer larga duración, aunque lo de larga sea bastante relativo ya que En lo Más Alto no llega a los veinte minutos, igual que sus efectivos conciertos. La premisa de la que parten también es sencilla, versionar canciones míticas como “Somewhere Over the Rainbow”, que da nombre al título del disco. Canciones como “Mi Novio Ha Vuelto”, que en el disco ha perdido la fantástica introducción con la que la presentaban en la maqueta, o “Baby” quedan transformadas por completo al traducirlas al español, recurriendo al humor potenciado por la particular forma de entonar del dúo.

Al mismo tiempo, la propuesta tiene algo que la hace especialmente fresca y disfrutable, ya sea por el tono sin artificios, la elección de las canciones o que esa escasa duración haga que se desee mucho más.

Prácticamente, todas las canciones ya eran conocidas ya sea por la maqueta, con un sonido más sucio, grabaciones en el divertido canal de Youtube del dúo o en los conciertos en los que “El Ciclo de la Vida”, canción que también cierra el disco. Las diferencias están en la producción de Raúl Pérez en La Mina. Frente a lo directo de la maqueta, con unas voces lejanas y una inspiración más punk, el sonido que muestran aquí está mucho más pulido, potenciando las voces, reduciendo el primer plano de la batería y respetando al máximo el sonido del ukelele. En general, se mantiene intacto el encanto del proyecto y continúa dejando con ganas de más. 

hace 3 días
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Más retratos
Los Claveles regresan tras su particular Mesetario, el disco largo en el que continuaban con su particular sonido de guitarras entrelazadas y ritmo agitado casi punk. En formato corto como previamente habían demostrado que saber emplear tanto en el mítico split con Kana Kapila como Nacional 42, dos lanzamientos básicos en una discografía que no pierde el interés.
Este nuevo EP mantiene las coordenadas dirigidas por una voz perezosa y letras que hablan sin tapujos del hastío de vivir en una ciudad como Madrid. Así, “Estación sur de autobuses” toma un lugar de la ciudad para hacer un retrato de la vida madrileña que podría ser extrapolable a cualquier otro lugar del país. 
En el tema titular, “Ojos” introducen otros instrumentos y pierden la inmediatez. Siempre han funcionado mejor cuanto más directos y sin rodeos se presentan, como demuestra “En un país de contrastes” que cierra el EP.

Más retratos

Los Claveles regresan tras su particular Mesetario, el disco largo en el que continuaban con su particular sonido de guitarras entrelazadas y ritmo agitado casi punk. En formato corto como previamente habían demostrado que saber emplear tanto en el mítico split con Kana Kapila como Nacional 42, dos lanzamientos básicos en una discografía que no pierde el interés.

Este nuevo EP mantiene las coordenadas dirigidas por una voz perezosa y letras que hablan sin tapujos del hastío de vivir en una ciudad como Madrid. Así, “Estación sur de autobuses” toma un lugar de la ciudad para hacer un retrato de la vida madrileña que podría ser extrapolable a cualquier otro lugar del país.

En el tema titular, “Ojos” introducen otros instrumentos y pierden la inmediatez. Siempre han funcionado mejor cuanto más directos y sin rodeos se presentan, como demuestra “En un país de contrastes” que cierra el EP.

hace 6 días
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Sin emoción esta vez
El tercer disco del joven trío de jazz regresa con un trabajo que en un resulta fallido con respecto a los anteriores e impresionantes discos. Si en BBNG y BBNG2 ofrecían una fórmula revitalizada mediante versiones de temas de hip hop así como canciones míticas (“You Made Me Realice”) y no tan míticas pero igualmente adaptadas a su terreno (“Limit to Your Love”), en este tercer trabajo optan por un disfraz mucho más serio y menos instantáneo. 
Madurar no termina de sentar bien a su propuesta, característica por el ritmo anfetamínico y las ideas que parecen llegar desde la nada para sorprender por completo. Tampoco ayuda el estado principal del disco, dominado por los tonos lentos y calmados que no llegan a inspirar demasiado. 
Es aplaudible que no quieran repetirse, dejando de lado las versiones de canciones reconocibles para optar por otra fórmula. Sin embargo, el choque de no encontrar lo que se espera de ellos hace que esa buena intención quede relegada. Se trata de un disco más serio e incluso más cerebral. Hay mucha más experimentación y ganas de buscar fórmulas menos evidentes. Se trata de un disco más jazz pero también más perdido en sí mismo con el que cuesta llegar a conectar.

III es un álbum más calmado y que habría que situar en otro ámbito a lo mostrado previamente por el grupo, más sutil y donde el sonido potente que presentaban ha adquirido otro lugar. 

Sin emoción esta vez

El tercer disco del joven trío de jazz regresa con un trabajo que en un resulta fallido con respecto a los anteriores e impresionantes discos. Si en BBNG y BBNG2 ofrecían una fórmula revitalizada mediante versiones de temas de hip hop así como canciones míticas (“You Made Me Realice”) y no tan míticas pero igualmente adaptadas a su terreno (“Limit to Your Love”), en este tercer trabajo optan por un disfraz mucho más serio y menos instantáneo.

Madurar no termina de sentar bien a su propuesta, característica por el ritmo anfetamínico y las ideas que parecen llegar desde la nada para sorprender por completo. Tampoco ayuda el estado principal del disco, dominado por los tonos lentos y calmados que no llegan a inspirar demasiado.

Es aplaudible que no quieran repetirse, dejando de lado las versiones de canciones reconocibles para optar por otra fórmula. Sin embargo, el choque de no encontrar lo que se espera de ellos hace que esa buena intención quede relegada. Se trata de un disco más serio e incluso más cerebral. Hay mucha más experimentación y ganas de buscar fórmulas menos evidentes. Se trata de un disco más jazz pero también más perdido en sí mismo con el que cuesta llegar a conectar.

III es un álbum más calmado y que habría que situar en otro ámbito a lo mostrado previamente por el grupo, más sutil y donde el sonido potente que presentaban ha adquirido otro lugar. 

hace 1 semana
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Exotismo disperso
El prestigioso sello Hyperdub lanza Asiatisch, debut en la larga duración de  Fatima Al Qadiri que ha dejado de esconderse tras el pseudónimo Ayshay con el publicó un EP para Tri Angle, que fue una de las mayores decepciones del sello desde que lleva en funcionamiento. 
Si aquellas cuatro canciones estaban formadas a partir de construcciones tediosas vocales, repeticiones y muy pocos elementos en los que centrar la atención, este disco es otra cosa. Sin escapar a la repetición y a texturas que se caracterizan por no tener ni un atisbo de solidez, sino que se diluyen entre sintetizadores y cajas de ritmos ligeras. Se trata de sonidos muy estudiados para no quedar evidentes, sino que parecen moverse por un terreno en absoluto claro o rígido. En este sentido guarda ciertas semejanzas con su compañera de sello Laurel Halo y su fantástico Quarentine. Sin embargo, aquel trabajo era un compendio de canciones que mantenían una coherencia innegable al mismo tiempo que cada uno de ellos era una pieza importante por sí misma. No se puede decir que suceda lo mismo en Asiatisch ya que acaba por sonar demasiado semejante y las canciones, pese a que en su conjunto formen una pieza clara por sí misma, cada canción por separado no llega a ser satisfactoria.

Por supuesto, no puede olvidarse el envoltorio exótico con el que se pretende diferenciar el proyecto de la artista. Lengua no inglesa y sonidos que recurren a un imaginario asiático, al menos teóricamente. Todo ello, claro, pasado por el filtro de la oleada sintética y arty en la que estamos envueltos desde hace unos años. La estética no justifica por sí misma un trabajo como este.

Exotismo disperso

El prestigioso sello Hyperdub lanza Asiatisch, debut en la larga duración de  Fatima Al Qadiri que ha dejado de esconderse tras el pseudónimo Ayshay con el publicó un EP para Tri Angle, que fue una de las mayores decepciones del sello desde que lleva en funcionamiento.

Si aquellas cuatro canciones estaban formadas a partir de construcciones tediosas vocales, repeticiones y muy pocos elementos en los que centrar la atención, este disco es otra cosa. Sin escapar a la repetición y a texturas que se caracterizan por no tener ni un atisbo de solidez, sino que se diluyen entre sintetizadores y cajas de ritmos ligeras. Se trata de sonidos muy estudiados para no quedar evidentes, sino que parecen moverse por un terreno en absoluto claro o rígido. En este sentido guarda ciertas semejanzas con su compañera de sello Laurel Halo y su fantástico Quarentine. Sin embargo, aquel trabajo era un compendio de canciones que mantenían una coherencia innegable al mismo tiempo que cada uno de ellos era una pieza importante por sí misma. No se puede decir que suceda lo mismo en Asiatisch ya que acaba por sonar demasiado semejante y las canciones, pese a que en su conjunto formen una pieza clara por sí misma, cada canción por separado no llega a ser satisfactoria.

Por supuesto, no puede olvidarse el envoltorio exótico con el que se pretende diferenciar el proyecto de la artista. Lengua no inglesa y sonidos que recurren a un imaginario asiático, al menos teóricamente. Todo ello, claro, pasado por el filtro de la oleada sintética y arty en la que estamos envueltos desde hace unos años. La estética no justifica por sí misma un trabajo como este.

hace 1 semana
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Incoherencias de estilo
Ganadora de numerosos festivales de cine, entre ellos el prestigioso festival de cine de Gijón, Ida es una interesante y particular historia acerca del pasado histórico de Polonia en la II Guerra Mundial y los años posteriores. A partir de una novicia criada en un orfanato, con el mismo nombre que el título de la película, el director Paweł Pawlikowski propone una mirada atrás a la historia de su familia a la que no conoció. Una película que podría encuadrarse dentro de la memoria histórica polaca pero que, gracias al carácter puramente autoral, escapa al típico uso que se suele hacer de estas historias en el cine más comercial.
De hecho, huye por completo de cualquier atisbo de dramatismo y casi se podría decir que de emoción. El rostro imperturbable de la actriz, casi en todos los planos de la película, no parece sentir absolutamente nada a lo que se expone de improviso. Tampoco logra generar ningún tipo de sentimiento en el espectador, más absorto en la espectacular fotografía y en los inusuales encuadres. Es aplaudible que no se trate de buscar la lágrima fácil en esta historia dura, pero otra circunstancia es la ausencia total de empatía.
A pesar de ello, la película tiene algo que la hace altamente atrayente. Por un lado, por la estética cruda y austera del blanco y negro, además de la antes comentada fotografía. Las escenas en las que se muestran los conciertos, ponen de manifiesto la maestría técnica y el logro al fijar la atención por completo en las imágenes abstrayendo al espectador incluso de la propia historia. 

Finalmente, hay que reconocer que Ida destaca por el tono de su propuesta pese a que sea ese mismo estilo el que acabe por enturbiar la historia y desconectar al espectador. 

Incoherencias de estilo

Ganadora de numerosos festivales de cine, entre ellos el prestigioso festival de cine de Gijón, Ida es una interesante y particular historia acerca del pasado histórico de Polonia en la II Guerra Mundial y los años posteriores. A partir de una novicia criada en un orfanato, con el mismo nombre que el título de la película, el director Paweł Pawlikowski propone una mirada atrás a la historia de su familia a la que no conoció. Una película que podría encuadrarse dentro de la memoria histórica polaca pero que, gracias al carácter puramente autoral, escapa al típico uso que se suele hacer de estas historias en el cine más comercial.

De hecho, huye por completo de cualquier atisbo de dramatismo y casi se podría decir que de emoción. El rostro imperturbable de la actriz, casi en todos los planos de la película, no parece sentir absolutamente nada a lo que se expone de improviso. Tampoco logra generar ningún tipo de sentimiento en el espectador, más absorto en la espectacular fotografía y en los inusuales encuadres. Es aplaudible que no se trate de buscar la lágrima fácil en esta historia dura, pero otra circunstancia es la ausencia total de empatía.

A pesar de ello, la película tiene algo que la hace altamente atrayente. Por un lado, por la estética cruda y austera del blanco y negro, además de la antes comentada fotografía. Las escenas en las que se muestran los conciertos, ponen de manifiesto la maestría técnica y el logro al fijar la atención por completo en las imágenes abstrayendo al espectador incluso de la propia historia.

Finalmente, hay que reconocer que Ida destaca por el tono de su propuesta pese a que sea ese mismo estilo el que acabe por enturbiar la historia y desconectar al espectador. 

hace 1 semana
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